viernes, enero 29, 2010

En busca del viaje de tus sueños



Así fue el fin de semana del 17 y 18 de enero, en Stuttgart Alemania. Todos los países inimaginables estaban presentes en el hall de la feria con stands que ofrecían desde tours en yate por el Mediterráneo hasta caminos a pie en el Himalaya. Todas las agencias de turismo, todos los países, todos los continentes están allí presentes para ofrecer sus productos a los potenciales viajeros.


Ellos se congregan año a año. Este tipo de eventos, el de Stuttgart por lo menos, está ubicados en un enorme recinto, con nueve salas tan grandes como campos de fútbol. Un evento que dura en algunos casos un fin de semana , otros una semana entera.




En los dos días que estuve allí apoyando al equipo de apoyo logístico del tour París-Dakar tuve la oportunidad de ver la cantidad de información que ofrece cada stand. Lo que más me impresionó no fueron los stands, sino más bien la cantidad de gente interesada en encontrar “el viaje de sus sueños” o unas vacaciones en algún punto del mapa.


El interés que el europeo tiene por las “vacaciones” es impresionante. Las vacaciones y el viaje son algo “sagrado”. Muchos trabajan el año entero para irse por unas semanas en crucero por el Rin o el Danubio. La mayoría quiere algo organizado, pero hay quienes buscan realmente la aventura, salir de las fronteras europeas y conocer el mundo más allá de lo civilizado. ¿Una aventura por el África o Asia o Latinoamérica a pie o en bicicleta? ¿El Camino Inca a Machu Picchu? ¿Escalar el Kilimanjaro?




Europa es probablemente para muchas de estas personas el lugar más atractivo. Una sala entera (del tamaño de un campo de fútbol) estaba destinada a ofrecer caminatas por los Alpes, los bosques de la Selva Negra, una ruta turística en Berlín o Colonia. Con bares típicos alemames. Ofrecían al público cerveza alemana en todos los tamaños, los frankfurters y música en vivo de las diversas regiones de este país Mitteleruopeo. Allí la gente no sólo iba a buscar el viaje de sus sueños, sino también a experimentar por unas horas el estar en esa región o país. Un viaje imaginario por el interior de la feria de Stuttgart.


Otros países también seguían esa forma de atraer al turista. España tenía, además de un stand de unos veinte metros por veinte, lo que ya de por sí es una gran inversión, un bar de tapas y flamenco. Le ofrecía al público no sólo su famosa tortilla española y los pinchos de diversos gustos, también su cerveza San Miguel. La barra estaba llena de alemanes que viven en España, por el tema del clima; otros enamorados de sus viajes por Andalusía o simplemente por sus playas en Málaga y Benidorm.


A lo largo de mis largos paseos por los halls de la feria, tres de los cuales estaban solamente dedicados al tema “campers” que son tan populares en Europa, sobre todo para familias y gente mayor que pasean el continente europeo en sus casas rodantes, encontré la sección dedicada a Latinoamérica.. Agencias de turismo alemanas afrecían todo tipos de viaje a los Andes, el caribe yla Patagonia. Estaban sobre todo destinados a personas mayores o a quienes disfrutan de viajar en grupo y organizado.


El Perú en Stuttgart


El Perú fue el único país latinoamericano con un stand en la feria de Stuttgart. Prom Perú además de adornar el stand con fotografías de Machu Picchu, la Cordillera Blanca y el parque nacional Manu, los más simbólicos y conocidos lugares del país, exponía al lado del stand danzas peruanas al público, desde la marinera hasta el huaylash, y ofrecía de paso un pisco sour a la clientela que se detenía para pedir información. A mí me impresionó el interés de los alemanes en el Perú, además de todo el esfuerzo de Prom Perú en representar de la mejor manera al país.



En uno de los descansos del espectáculo de bailes le pregunté a la bailarina, Luz Hualpa, cómo había llegado hasta Stuttgart. “Yo vivo hace años en Berlín... allí tengo una escuela de danza”, me respondió, enseñando danzas nativas del Perú y Latinoamérica. Ella creó su propia empresa para promocionar de alguna forma su propio país pero también para seguir haciendo lo que más le gusta: bailar.


Metros más allá del stand de Prom Perú encontré un pequeño stand llamado Turismo Perú. Me acerqué a preguntar quiénes eran y qué ofrecían. Una cusqueña muy simpática me empezó a contar que ella tiene su propia agencia en el Perú y que ella desde hace tres años llega a Stuttgart desde el Cusco a ofrecer sus paquetes turísticos. El interés en los tours de Diana, era impresionante. La vi siempre ocupada explicándole a la gente el cómo organiza sus viajes. Su. iniciativa y esfuerzo eran admirables.





El interés que se le presta en Alemania al Perú era impresionante. Las agencias de turismo alemanas tenían dentro de sus imágenes a Machu Picchu, como emblema latinoamericano.


Después de caminar durante horas (las horas pasan volando) por la feria encontré un stand que se parecía el Amazonas. Había una bandera pequeña del Perú allí en medio. Me pregunté: ¿Y qué ofrecen ellos? Ellas eran dos alemanas que tenían un proyecto de desarrollo en la selva amazónica, en uno de los afluentes del río Amazonas. Allí decían tenían una posta médica con el objetivo de ayudar con medicinas a los pobladores del lugar. Ellas se hacían llamar “grupo de amigos del Perú”. En el stand había una enorme pantalla con imágenes de la televisión peruana “Perú Criollo”. Allí terminé bebiendo masato.


Los viajes de aventura


En la feria había una sala dedicada al turismo de aventura, en bicicleta y caminata. Viajes a Nepal, Tanzania, los Alpes estaban allí presentes con equipo de apoyo logístico para la gent einteresada en escalar el Kilimanjaro o el Everest. Muchos aficionados a estos deportes llegaron en esos días a visitar los stands.


Como parte de la aventura algunos ofrecían un paseo en bicicleta por la sala, en bicicletas echadas o como steps de esos que se ven en los gimnasios. También había un muro artificial para escalar, los niños eran los más entusiastas, y espectáculos con BMX.


En esa sala no sólo se ofrecían tours en bicicleta o a pie sino también se vendían bicicletas y artículos para la caminata, incluso canoas.


También habían tours en bicicleta a los largo de Nepal y por supuesto el París Dakar que este año se va a sudamérica, en bicicleta.


Estas ferias muestran verdaderamente lo que es la industria turística. Una industria intangible que atrae a miles de personas. La gente aquí además de trabajar duro el año entero busca la mejor manera de relajarse y alejarse un tiempo de la rutina. El mundo es pequeño en este tipo de ferias, y además un lugar atractivo para la diversión. Muchos de los potenciales viajeros eligen un viaje o a pie o en bicicleta, como también unas semanas en una casa rodante por Europa o los viajes organizados y en grupo al Corcovado. El viaje en diferentes perspectivas y formas, para todos los gustos, desde Stuttgart para el mundo.


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