domingo, junio 20, 2010

Les Dix Alps



Cuando era pequeña siempre escuché hablar a mi familia de los Alpes suizos. Mi familia solía mencionarlos siempre en las típicas reuniones familiares, y hablaban de los prados verdes, los bosques de pinos, los picos nevados, los resorts de esquí y las casitas de madera botando humo por sus chimeneas, misma imagen de película europea de los años cincuenta. Nunca supe con precisión cuándo o cómo visitó mi familia los Alpes Suizos, como decían ellos. Esto es lo que recuerdo vago en la memoria.


Ahora estoy en los Alpes. No suizos; italianos. Pero en los próximos días voy a recorrer diez de sus montañas y en bicicleta.

Les Dix Alps, así se llama, con un grupo de 40 personas de varias partes del mundo.

Ahora confieso que estoy un poco cansada. Espero que sea el día de mañana y el clima mejore a este lado del mundo. Estoy en Como, Italia, al borde de un lago del mismo nombre, y llueve a cántaros y con viento.

Mañana empezamos este tour en Los Alpes con vientos y lluvia. El 2 de julio llegaremos a Nice (Francia) si logramos atravesar todos los Alpes. Hum... veremos qué nos depara.

Y cómo son los Alpes...

jueves, abril 29, 2010

La abuela


 ....y la abuela era lo que representaba: un país, una región, un vecindario al que yo siempre llegaba de pequeña y ese bosque en el que siempre monté bicicleta. Ella me recibía con los brazos muy abiertos. Y me decía siempre, incluso de grande: "cuánto has crecido, Susana".


Margaretha Cornelia Tubée-Bolten (30-8-1922  -  22-4-2010)

jueves, abril 08, 2010

focalizada

"Abre los ojos y no sabe dónde está. Hace algunas horas recuerda apagó la luz , tanteó con las manos en el suelo y se metió a esa colcha que la abriga. Ahora despierta sin saber qué oscuridad. Mira-ve un entorno negro-vacío que en el mundo de oficina no existe. Escucha ronquidos sordos con pausas y desórdenes a su lado. No reconoce. ¿Quién? Su mente intenta retroceder, los ruidos, el frío, ¿era capaz de reconocer? Enrollado el cuerpo dentro de una frazada-saco, el frío penetra en su cuerpo como un temblor. La vista aún no se acostumbra a la penumbra. No reconoce lo que le rodea. Está casi ciega. Tuviste que nacer un martes trece, piensa. Y sólo siente que su nariz está congelada y su cuerpo arropado. Qué ganas de dormir en algo blando, pero la columna duele y no sabe en qué posición mirar, sólo siente un ser extraño a su lado, roncar y no despertar... amanece".

martes, marzo 16, 2010

La tía Julia

No quiero dejar de pasar la oportunidad de escribir algo relacionado a la famosa tía Julia, de Mario Vargas Llosa. El pasado miércoles 1o de marzo falleció en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia a los 83 años de edad y dejó detrás a la persona en vida del entrañable personaje "La tía Julia" de la famosa novela La tía Julia y el escribidor. Las webs hablan poco de ella, y yo quiero decir algo pequeño, quizás mi vida íntima con ella.

Yo nunca conocí a la tía Julia en carne y hueso, pero si a través de sus textos y de lo poco que se habla de ella en los libros y la biografía de Vargas LLosa. Mi pasión por ella, por ese personaje, nació cuando descubrí al escritor y me entró la curiosidad por estudiar su biografía y conocer a detalle su juventud. Allí apareció la tía Julia, aquella mujer encantadora que se enamoró del joven Mario y que le llevó a casarse con él y vivir una de las aventuras más fascinantes de su vida.

La tía Julia existió en la realidad y me cuesta creer que las noticias digan que ha fallecido. Pues sí, hay personajes que existen de verdad. Esta mujer cochabambina fue tía política de Vargas Llosa y vivió una de las historias más extravagantes en la vida de una mujer, el casarse con su sobrino político, diez años menor que ella y de un país distinto. Se casaron a escondidas (pues Mario era menor de edad) en un distrito limeño llamado Grocio Prado, y después de vivir unos años turbulentos en Lima se fueron hacia París. Allí vivieron los primeros años del boom latinoamericano y además se publicó La ciudad y los perros (1962).

Pero mi historia comienza cuando quise saber más sobre Julia y Mario y encontré en la biblioteca de un primo mío el libro Lo que varguitas no dijo (1983) de Julia Urquidi, libro que relata la vida íntima de Julia con Mario en sus años de matrimonio, una respuesta al libro La tía Julia y el escribidor (1977). No sé si la curiosidad femenina (yo creo que sí) me empujó a leer ese libro. Quería encontrar escenas de amor, quizás, y además de aquellas que parecen imposibles, y las encontré, y desde entonces el libro me acompañó hacia todas partes.

Una de las historias de este libro fue con un conocido grupo católico. Al ingresar a la universidad, viví en una casa de monjas que brindaban alojamiento a chicas como yo (que no soy para nada religiosa). Y claro, un día me descubrieron leyendo el libro 'prohibido'. Me lo quitaron y lo botaron a la basura, así como les cuento. La directora del centro me dijo: "Esa basura no la aceptamos en esta casa". Qué ingenua yo, en mi biblioteca tenía también un libro llamado Historia de un deicidio y las monjas no se habían dado cuenta.

Yo ya me había olvidado de la anécdota. Ahora la recuerdo con una sonrisa y esa capacidad que se me da cada vez que recuerdo las cosas extravagantes de mi vida, así como a la tía Julia. Para ella debió ser todo un acontecimiento casarse con Mario y encima tener a toda la familia en su contra: un padre con una pistola amenazándola, casi.

Julia tenía la misma edad que tengo yo ahora. No sé si yo sería capaz de casarme con un sobrino diez años menor que yo. Uno nunca sabe lo que la vida le puede deparar.

Y yo felizmente tenía un segundo libro de la tía Julia, bien guardado en casa. Y está en mi estante de libros. Nunca lo perdí, lo releí varias veces.


domingo, febrero 07, 2010

Historia de un (casi) secuestro



Días antes de llegar a la frontera, un taxista saharauí nos advirtió en un buen español de no ir a Mauritania. “La cosa es grave allí, el gobierno no vela por la seguridad ni siquiera de sus ciudadanos, allí nadie va a protegerlos o defenderlos, la gente lleva armas en los bolsillos”, decía. El taxista vivía en Dakhla y perteneció alguna vez a los grupos polisarios saharauíes. Ni siquiera él se atrevía a pisar la región vecina.

Aquella mañana mientras descansaba en mi buhardilla en Roermond, una ciudad del sur de Holanda, abrí un periódico español y encontré una noticia relacionada a un secuestro en Mauritania, el país africano. Recordé en ese instante las imágenes del viaje que yo acababa de realizar desde París hacia Dakar en bicicleta. Las noticias informaban sobre la desaparición de tres ciudadanos españoles que en la misma carretera, incluso, en el mismo lugar donde nosotros comimos, descansamos y amanecimos, fueron secuestrados.

jueves, febrero 04, 2010

(Mi) estado mental

Escribir, esa palabra.

No puja en estos últimos días. Ni siquiera me sale de alguna forma la palabra.

Echo de menos viajar, de trepar el monte, de diluirme con la naturaleza.

Pienso que viajar es una forma constante de fluir de ideas, un estado de avance hacia delante (que no se puede hacia atrás, claro está).

Ese estado, frente a la hoja en blanco con la mente en blanco y las ideas, ¿a quién le atrae? Me aburro, me canso, agarro un libro, lo dejo, abro otro, me duermo.... y despierto con una frase de El Danubio (de Magris), un libro cabecera que leo a un metro por día ¿poco?, quizás:

"... el símbolo de su ansiosa prisa que debe resolverlo todo inmediatamente, que siempre tiene otra cosa que hacer y en cada instante piensa ya en lo sucesivo, sin poder siquiera detenerse en el amor y en el placer, porque quien no está persuadido no quiere hacer, sino haber hecho ya"

... que quizás es mi estado mental hoy.

lunes, febrero 01, 2010

The Frame: Machu Picchu evacuation


The Frame: Machu Picchu evacuation

Impresionantes fotografías tomadas durante el desastre fluvial en Aguas Calientes, Cusco, pueblo anexado a Machu Picchu. Vale la pena ver este fotoreportaje.


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lunes, enero 25, 2010

El viaje como fantasía

Hace mucho frío hoy. Miro a través de mi ventana y veo la panza de burro del cielo. Congelarme es parte de mi mañana. Tengo dispuestas las horas para dedicarme a escribir y estar presente frente a este escritorio.

Hace poco comentaba con un amigo el tema del viaje. ¿Qué es viajar?, comentábamos en el auto mientras regresábamos por una carretera belga hacia Holanda.

El viaje es en un principio una fantasía. Antes de trasladarnos hacia algún lugar, se fantasea, se imagina, se crean un romanticismo con el sitio que vamos a visitar. Por ejemplo, Machu Picchu, Angkor Wat, La Alhambra son lugares que a partir de una fotografía nos desvían por los senderos desconocidos de la imaginación. Alain de Botton le llama "la anticipación del viaje". Nosotros no sabemos cómo es el lugar antes de llegar a él, simplemente romantizamos.

Después cuando uno visita el lugar que tanto fantaseó en su anticipación al viaje, se topa con la realidad. En ese momento uno sabe cómo se ve Machu Picchu, Angkor Wat o La Alhambra. Uno lo ve con sus propios ojos. Depende de la experiencia del viajero en ese momento. Si la experiencia es buena "idealizamos" el lugar y después queremos volver al sitio con amigos o seres queridos para mostrarles lo que hemos visto. No es sólo fantasía, también la idealización de la experiencia, un sentimiento que nos empuja a viajar en algunos casos por segunda vez al mismo lugar, otras a seguir soñando.

La experiencia del viaje es por tanto un producto de la imaginación y después de la idealización. Aunque la idealización pueda también ser primera.

miércoles, enero 20, 2010

La vida gobernada por una tortilla mexicana


A veces, cuando a uno le toca trabajar para ganar dinero y encima en un lugar donde la gente grita y muere por una tortilla mexicana, tenemos que hacerlo. de vida o muerte. Aguantar a los veteranos tortilleros, o mejor dicho tortilleras, y a los principiantes que se quieren hacer veteranos, rápidos.

Llegué allí un martes por la noche. Aquella mañana cogí el teléfono y escuché al otro lado del auricular: "¿Quieres trabajar de tortillera mexicana en una fábrica de tortillas ?" POr qué no. Y aparecí allí con mis cinco sentidos puestos en la literatura de viajes (figúrense, en una fábrica), dispuesta a recoger historias de aventura en una fábrica de tortillas mexicanas.

martes, enero 19, 2010

El Danubio


"...viajaríamos libres, despreocupados de la vida, liberados de cualquier obligación y de cualquier función, en aquel misterioso territorio anárquico y feliz en el que sólo se posa el pie cuando se ha abandonado el escenario, sea el que fuere" (Magris, El Danubio, 54)

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